LA SECCIONAL

















LA SECCIONAL


Tétrica oficina,

de lúgubre aspecto;

con un profesor,

¡el más circunspecto!;

que infundía terror 

al que se desviaba

de lo que era recto.


Si llegaba tarde,

¡razones había!;

pero el profesor

nunca las pedía;

inmisericorde,

insensible al mal,

siempre me mandaba

a pedir un pase

a la seccional.


Todavía recuerdo,

¡tremenda varilla!;

cuando el director

me dio aquel regaño,

pues me halló en el baño

¡fumando colillas!;

y sin condolerse,

como a un criminal,

me llevó escoltado

y de una oreja halado,

¡a la seccional!


No sé si es un trauma,

psíquico o social,

o son resquemores 

de mi vida actual;

pero aún hoy día

si mis dos menores

se me portan mal,

en vez de decirles:

"se los come el loco,

o el animal";

yo los amenazo,

si no me hacen caso,

¡con la seccional!

      

       Jesús Núñez León
















      












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