LA ÚLTIMA HORA











LA ÚLTIMA HORA


Con cansado paso,

el rostro torcido;

silente se acerca,

el ceño fruncido.


La mirada torva;

la corbata negra,

mostrándole a todos

que la tiza empolva.


Saluda a su modo,

señal de cabeza;

los alumnos entran

y la clase empieza.


Pasar la asistencia

no tiene sentido, 

es la última hora:

¡todo es aburrido!


¿Los minutos pasan?

¿el tiempo no miente?

La úlcera le ataca

con dolor creciente.


La vejiga tensa,

también se la siente;

si sigue aguantando

quizás se reviente.


-¡Hora de repaso!

-es lícito hacerlo-

y empieza un dilema

que hay que resolverlo.


¿Despacha temprano

y se crea un problema,

o espera el timbrazo

que a cada hora suena?


Y en ese momento,

crítico del año,

el alumno Siso

le pide un permiso

¡para ir al baño!


Y el buen profesor,

que es también humano,

ya no aguanta más,

¡le tiemblan las manos!


La mirada dura,

casi sin cordura

le dice a su vez:

-Siso, Oscar Andrés,

¡no sea inoportuno!,

se me va a sentar,

lo voy a evaluar:

¡tiene cero uno!


         Jesús Núñez León.


























 

Comentarios

Entradas populares de este blog

LOS APODOS

EL PAYASO

LA SECCIONAL