REPARACIÓN
REPARACIÓN
Dos meses de preparos,
dos meses de aflicción,
dos meses de cafés
y de sillas de extensión.
En la víspera del día,
fijado para la prueba,
no falta el rezo a María,
ni la pastilla que seda.
Las "chuletas" preparadas,
el lápìz bien afilado
y las pestañas pegadas
de tanto sueño atrasado.
A la hora señalada
lo meten en un salón
y siente una mano helada
que le oprime el corazón.
Del examen comenzado,
la mitad sólo responde;
lo demás será aportado
por la "chuleta" que esconde.
Ya para finalizar
las dos horas de rigor,
no se ha podido copiar
y está bañado en sudor-
La entrega, con todo y susto,
no debe ser al azar;
del jurado, aquel que es "justo",
primero hay que precisar.
Y al momento de salir,
¡qué mala suerte ha tenido!:
su prueba va a corregir
el profesor más temido.
Ya en su casa, el manganzón,
fingiendo que está enfadado,
a la familia en sesión,
le anuncia que lo han "raspado".
Pone cara de tragedia
y, cual actor consumado,
da comienzo a la comedia
"que con él se han ensañado".
-Y si a la verdad se atienen,
más no se puede estudiar;
¡la vista puesta me tienen,
eso lo pueden jurar!
Y los padres, inocentes,
digieren la mala nueva
y a la mañana siguiente
¡piden revisión de prueba".
Jesús Núñez León.














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